El secuestro, el pasado viernes, de cuatro turistas belgas por parte campesinos guatemaltecos, que pretendían utilizarlos como rehenes para pedir la excarcelación de uno de sus líderes, y que terminó cerca de la medianoche del sábado, ha causado un impacto negativo sobre el sector turístico del país, que tiene su temporada alta en Semana Santa.
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